El consumismo y la sociedad

Cuando hacemos referencia al consumismo directamente estamos planteando un problema de hiperconsumo dentro de las sociedades, que continúa creciendo como si la capacidad de la Tierra fuera infinita. Las personas suelen gastar su dinero de una manera descontrolada sin que les importen las consecuencias de ello, y en la mayoría de los casos esto lo hacen tan solo por el impulso de darle curso a los estereotipos sociales y al deseo de alcanzar “una mejor vida”.

De acuerdo a los estudios, existe una solución viable, y esta recae en el consumo responsable, tan solo para satisfacer las necesidades básicas, y controlando el consumo justo antes de que éste nos controle.pero además, tomando en consideración todos los aspectos relevantes al momento de consumir, y no solo dejándose llevar por el deseo de hacerlo.

Desde hace tiempo el acto de consumir se ha venido conformado como parte de las necesidades del ser humano. Desde civilizaciones antiguas, agotaban sus capacidades físicas tras la idea de cazar para consumir alimentos. Pero en civilizaciones más como la actual, trabajamos con el objetivo de tener acceso a múltiples bienes, productos y servicios.
Sin embargo, la manera en como se ha concebido el acto de “consumir” en la actualidad, es distinto al que se tenía en las antiguas generaciones. Durante el dominio de las sociedades primitivas, la producción de alimentos y artículos se hacía de manera rápida por lo que su consumo no iba más allá de solo la satisfacción de las necesidades básicas.

Ahora bien, cuando se trata de las sociedades modernas, donde es incontable la variedad de productos, las personas han desarrollado una necesidad de comprar y utilizar innumerables productos que no resultan prescindibles para su supervivencia. Esto se debe al desarrollo industrial donde ciertos miembros de la sociedad se vieron beneficiados y se dedicaban a consumir con la única finalidad de ser distintos de clases bajas como: obreros y campesinos.

Thorstein Veblen, sociólogo y economista del siglo pasado, definió dicho fenómeno como “consumo ostentoso”, cuya finalidad es diferenciarse de los individuos que no poseen capacidades adquisitivas con las que puedan obtener bienes y productos de alto valor, sin que para ello tenga importancia la utilidad o las necesidades pretendan cubrir.

Del mismo modo, el avance con respecto a la industria desarrollado por Henry Ford gracias a su línea de producción, le brindó la oportunidad a la sociedad de hacerse de innumerables productos a bajo costo. En consecuencia, el consumo dejó de pertenecer exclusivamente a clases altas; volviéndose un comportamiento característico de la sociedad.

Ante este innovador alcance social, el consumidor no se encuentra limitado por el dinero, sino por su predisposición a comprar. Como resultado de eso, la industria se centró en la creación de necesidades para consumidor en vez de ocuparse tan solo de cubrir las que son resultan fundamentales, lo que, en este punto de la historia, nos condujo hacia al consumismo de una forma irresponsable del que posiblemente a estás alturas no podremos zafarnos a menos que se llegue a alcanzar una elevada conciencia.